sábado, 17 de octubre de 2009

Chile sin ciudadanía: coletazos del debate presidencial

El día de ayer más de 19 mil personas en todo Chile cantaron el himno nacional, “Luchín” de Víctor Jara y “El cautivo de Til Til” de Patricio Manns. Los coros profesionales, se mezclaron con profesores, niños y niñas de la Teletón, en una iniciativa que elevó literalmente la voz de la ciudadanía.
Tres días antes 240 personas habitaron los asientos de un set de televisión para alentar a los cuatro candidatos presidenciales que quedan para el primer debate público. Las luces, maquillaje, los jefes de la barra mandando a aplaudir automáticamente cada intervención, las pifias y gritos cuando el candidato-empresario habló de derechos laborales, los inútiles intentos de Guillier para que los candidatos “escucharan y opinaran” las propuestas de sus rivales, y la invasión de los lugares comunes. Pese a todo, se agradece que por primera vez hayamos podido ver a los cuatro candidatos presidenciales en un medio de comunicación público, ya que parece que estos debates desde hace varios años están secuestrados por los empresarios que los tienen continuamente en sus encuentros estilo ICARE.
Cada jugada de los candidatos era vitoreada y aplaudida por sus parciales mecánicamente. El nerviosismo multiplicaba las frases hechas y las metáforas médicas-eléctricas-cerrajeras. La primera parte fue de estudio y les costó enormemente adaptarse al formato… el resultado: la somnolencia de los televidentes. El segundo roud fue más activo, y mostró dos definiciones de Estado: una que sostenía que fortalecerlo era tener 10.000 carabineros más en las calles, y otra que había que tener más regulaciones. Las dos revelan la complementariedad chilena entre el excesivo énfasis en la seguridad ciudadana y un Estado neoliberal de regulaciones del mercado. En medio de todo eso, las provocaciones para mostrar los gastos reales en las campañas, y un llamado desértico a una asamblea constituyente.
Sin embargo, este llamado de este candidato de izquierda a generar una nueva constitución, junto a la invitación de la derecha a que los estudiantes deben estudiar, fueron las únicas propuestas de participación ciudadana. Aquellos 19.000 cantores de ayer fueron omitidos como ciudadanos con derechos a participar, a regular la actividad política, a revocar a aquellos congresistas que estafan al Estado, a promover las manifestaciones de nuestras diversidades culturales y étnicas, a tener medios de comunicación representativos y democráticos…
Las luces del set de Televisión Nacional se apagaron y los comandos políticos quedaron preocupados sólo de maquillajes y de los pasados corruptos de sus candidatos. Mientras de fondo la voz de “Luchín” emerge como una voz ética que nos invita a mirar volantines y pelotas de trapo.

Jorge Inzunza H.
Programa EPE – Universidad de Chile

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