domingo, 6 de enero de 2013

Chile se fundó sobre la ruina de la sociedad indígena del sur

El destacado académico e investigador José Bengoa acaba de publicar su último trabajo titulado “Historia de los antiguos Mapuches del sur” (Ed. Catalonia). En él abarca el período que va desde antes de la llegada de los españoles hasta las paces de Quilín. El libro se caracteriza por entregarnos antecedentes poco conocidos o sencillamente desconocidos por la historiografía sobre el pueblo mapuche. Una acuciosa investigación lleva al Bengoa a plantear interesantes puntos de vista, superando mitos, mentiras tendenciosas y omisiones acerca de la historia de este pueblo. Sobre este tema y otros relacionados conversó con nosotros.

En su libro expone que la sociedad mapuche se fundó junto a los ríos y era sedentaria, definiéndola como una “sociedad ribereña”.

Sí, este pueblo se asentó en las riberas de los ríos y desde ese espacio se desarrolló, pero este es un libro que por sobre todo trata de tener una mirada distinta de lo que fue el pasado de nuestra sociedad, porque la historia que se estudia en los colegios, la que está en los libros –Encina, Barros Arana, etcétera- mostró siempre a la sociedad mapuche como una sociedad primitiva, quedando en la retina de los chilenos que los antiguos mapuches eran muy valientes, muy peleadores pero pobres, muy primitivos, que vivían muy mal, o directamente como dicen los historiadores que eran unos bárbaros. Pero la sociedad mapuche no era una sociedad guerrera. Muchas veces escuchamos en las conversaciones de distintos niveles decir: “Que lástima que nosotros no tuvimos una civilización como los Incas, como los Aztecas o los Mayas” y cosas por el estilo. Lo que yo trato en este libro es leer con mucho cuidado los testimonios que existen de los primeros españoles que llegaron para ver si efectivamente se encontraron con una civilización tan primitiva como se dice o no. Con esa idea comencé a estudiar documentos, crónicas se llaman, de los primeros españoles y me fui dando cuenta que lo que encontraron los españoles a su llegada fue una sociedad bastante bien articulada. Me llamó la atención ver que cuando los españoles iban a caballo se encontraban con caminos organizados, con árboles plantado como una alameda podría decirse, recordemos que los álamos no son chilenos. Había plazas, lugares de encuentro donde hacían sus fiestas y ceremonias religiosas junto a los ríos. Había comercio con los productos del mar y otros alimentos y objetos. Eran una especie de reuniones familiares.

¿Es cierto que más que del trueque el comercio se desarrolla partir de esas reuniones familiares, de los matrimonios, lo que además le da estructura a esa sociedad?

No tenían Estado, y lo que digo aquí es que no querían tener Estado, porque mira todos los problemas que trae el Estado: reyes, represión, etcétera. La de ellos era una sociedad extremadamente democrática donde se arreglaban los conflictos a través de la justicia, a través de alianzas. En la primera parte del libro pinto una imagen que es poco corriente, por ejemplo me di cuenta de cosas pequeñas pero fundamentales para entender la historia de esta sociedad. Me pregunté cómo se movilizaban o comunicaban en largas distancias si no conocían el caballo, éste lo trajeron los españoles. Entonces me apareció todo un mundo de canoas, botes y ríos. Hasta fines del siglo XIX incluso había muchos ríos caudalosos y navegables, como el Cholchol por ejemplo, donde el ejército chileno puso una vez una cañonera, que es un barco de gran envergadura. Hoy miras ese río y te preguntas por dónde puede haber pasado una cañonera. Hay toda una cultura en torno al río, la canoa era tan importante que al muerto lo ponían en la ella porque iba a navegar hacia la muerte. Era una imagen muy hermosa que tiene que ver con sus creencias.

A propósito de eso mismo, llama la atención en el libro lo referente al mito, esa forma de conocimiento de los primeros pueblos. ¿También en ese aspecto es un tanto menoscabada la cosmogonía mítica mapuche con respecto a la de otros pueblos?

La mitología mapuche es espectacular, el conocimiento que muestra de las plantas, del territorio, su relación con las estrellas. Lo que insisto en la primera parte de este trabajo es que cuando llegan los españoles el territorio ya estaba ocupado, los cerros tenían nombre, los ríos tenían nombre, la tierra estaba arada, habían casas bien construidas y un idioma común, es decir, había una sociedad funcionando, y eso es bueno saberlo, que no se partió de cero, que no todo comenzó con la llegada de Valdivia. A su llegada ya había una cantidad de seres humanos que lograron levantar en esta tierra una sociedad bastante buena. Lo que más le llamó la atención a los españoles es que en esta sociedad eran muchos y que estaban bien alimentados, entre otras cosas.

A través del mito nos damos cuenta que su sentido religioso, por llamarlo de alguna manera, tenía que ver mucho con sus ancestros, que este pueblo cultivaban una mitología de los antepasados.

El mito del origen de los mapuches es precioso. Señala que los espíritus (los pillanes) vieron la tierra desolada, sin gente y eso los entristeció mucho, y mandaron poblarla. Le dijeron a los enviados que no temieran porque ya volverían al cielo y serían estrellas.

En cuanto al matrimonio, que era fundamental como manera de relacionarse socialmente ¿Qué nos puede decir?

Yo hablo que se trata de una cultura de la cortesía, porque cuando tú no tienes un Estado, una policía, un agente externo que te controle, la sociedad necesita controlarse a sí misma. ¿Y cómo lo hace? Se controla mediante la cortesía, siendo muy diplomático. Y eso se lograba con las alianzas matrimoniales, la persona de un grupo se casa con la de otro grupo, se hacen amigos, se hacen aliados. Por ejemplo, cómo se puede explicar algo que le llamó tanto la atención a los españoles que son las fiestas, además de las muchas reuniones. Eso es producto de que en esos encuentro se establecía la amistad, la paz. Era un pueblo que establecía la paz sobre la base de ese tipo de negociaciones, matrimonio incluido.

Otro tema importante es el de la sociedad agraria ¿Cómo surge eso?

En la mayor parte de los libros aparecen los antiguos mapuches como muy bárbaros como ya he dicho. También se cree que eran nómadas y no era así, eran absolutamente sedentarios. En una de las primeras miradas de un español que llega al río Cautín que sube a un cerro a observar, dice: “Miren, las casas están por todas partes”. Los cultivos, estaba lleno de cultivos, y eso me pareció muy importante expresarlo en el libro para mostrar otra mirada sobre los antiguos habitantes de Chile. Hay un dato interesante, unos alemanes que vinieron en el siglo XIX comienzos del siglo XX, que eran naturalistas, se preguntaron si acaso los bosques del sur eran antiguos o jóvenes, y concluyeron que eran recientes, de unos doscientos, trescientos o cuatrocientos años. Empezaron a investigar y se dieron cuanta que todas esas tierras que hoy son bosques eran tierras labradas, eran tierras agrícolas. Sus estudios demuestran, desde la biología y la botánica, que efectivamente había una gran parte del territorio del sur que estaba produciendo. Y los testimonios, que muchos historiadores consideraron exagerados, cuando los españoles hablaban sobre las siembras y que por todas partes había maíz, no lo eran. La agricultura era muy abundante.

Otro dato importante que menciona es que existen restos arqueológicos que datan de alrededor de 12.000 años.

Por supuesto. Hay diferencias entre los períodos más antiguos, de 10.000 años, hasta el momento mapuche propiamente tal que van a ser alrededor de mil años. Lo que pasa es que sabemos muy poco del pasado chileno, porque se oscureció mucho con la mirada de los evolucionistas, que pensaron que todo el pasado chileno era bárbaro, primitivo, y no valía la pena estudiarlo. Recién en los últimos años se ha comenzado a estudiar con mayor profundidad, pero aún queda mucho por desentrañar. Y no sólo del pasado indígena, sino que en general de nuestra historia.

En el libro hay una afirmación que dice que “Chile se fundó sobre la ruina de la sociedad indígena del sur, sobre una masacre”.

De eso estoy convencido, pues todos los testimonios lo muestran. La situación fue más o menos la siguiente. Yo hago un censo, trato de establecer cuánta gente vivía allí aproximadamente, en base a testimonios, y logré una metodología para llegar a eso, y por lo menos estamos hablando de un millón doscientos a un millón y medio de personas que vivían en el sur. Veinte o treinta años después de llegados los españoles no había más de ciento cincuenta a doscientas mil. Yo termino el libro con otro censo, que se hace cien años después y ahí aparecen ciento cincuenta, ciento ochenta mil personas. Si a eso no lo llamamos masacre, a qué le llamamos masacre. Lo que pasa es que –y vuelvo a la mirada ideológica- si uno no considera que esas personas que ahí vivían eran exactamente personas como tú y yo, humanos en todo el sentido de la palabra, no va a entender que se trató de una masacre. Muchos hablan del descenso de la población, como si se hubieran ido de vacaciones o cambiado de región. Ahora, yo no hago historia para juzgar, sino historia para comprender, para saber la verdad de lo que pasó.

¿Cómo en el caso de la guerra?

Claro, la segunda parte del libro, que se refiere a la guerra, es justamente un intento de comprender ese fenómeno, comprenderlo de una manera actual y moderna porque lo que nos enseñaron los libros hasta hoy es que se enfrentaron dos ejércitos, el español y el araucano, así se enseñó la historia. Pero me pregunté ¿De qué guerra se trataba? ¿A qué iba al campo de batalla uno y a qué iba el otro? Luego de investigar por bastante tiempo llegué a la conclusión que las guerras antiguas no eran de exterminio, incluso que había muy pocos muertos comparadas con las guerras modernas, porque se trataba de otra cosa, y sobre todo las guerras americanas, las guerras que había en América eran fundamentalmente simbólicas, donde los ejércitos mostraban el poder, traían instrumentos, banderas y hacían mucho ruido, de manera de mostrar su poder y las batallas que se establecían eran breves, y en el momento que un ejército demostraba un poder superior al otro, el rival se rendía y se establecía un armisticio.

Los indígenas nunca pensaron que llegaría un enemigo que los iba a exterminar, eso no estaba en su horizonte cultural. Cuando llegaron los españoles y comenzaron a matar a diestra y siniestra, no entendían la situación. La gracia de los mapuche a diferencia de otros pueblos es que ellos se dieron cuenta de cual era la estrategia del enemigo, a qué venían en realidad. En los primeros treinta, cuarenta años, asimilan rápidamente sus formas de lucha y comienzan aprenden a utilizar el caballo, logrando una producir una situación de equilibrio bélico, que es lo que se produce a fines del siglo XVI donde sorprenden a Oñez de Loyola en Curalaba, lo enjuician y muere, probablemente en Purén. Destruyen todas las ciudades del sur y se produce una situación totalmente nueva y única en América Latina, en la que un grupo de indígenas se repone de la sorpresa inicial, reacciona y establece un enorme territorio independiente que va desde el Bío-Bío al sur. A partir de ahí comienza un período muy interesante y poco estudiado por la historia de Chile, donde los españoles tratan de doblegar a los mapuche y estos se defienden exitosamente, para finalmente, por causas y la voluntad de un grupo de líderes indígenas muy esclarecidos como estrategas políticos, podríamos decir, llevan a los españoles al primer parlamento, firmando la paz en los llanos de Quilín. Esto permitió que los mapuche existan hasta el día de hoy.

Finalmente, ¿Es el pueblo chileno un pueblo que no se identifica o le cuesta identificarse con sus antepasados indígenas?

En cierto aspecto no, se ha dicho mucho de la valentía, entonces aparece eso de la garra, pero en cuanto la integración social hay mucho racismo en Chile. Mucho desprecio porque piensan que la vida de estas personas no es parte de una civilización. En ese sentido este libro trata de romper algunas imágenes habituales.

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